Entorno macroeconómico
Durante el año 2017, la economía española ha seguido mostrando un nivel de avance elevado, creciendo a un ritmo promedio de 3,1%. El PIB real de la economía ha pasado de caer al -2,9% anual en 2012 a registrar tasas de crecimiento anual que van desde el 1,4% en de 2014, 3,4% en de 2015, 3,3% en de 2016 hasta el 3,1% actual (septiembre 2017). En términos intertrimestrales el PIB presenta cuatro años consecutivos registrando en todas ellas tasas de variación positivas.
No obstante, no conviene olvidar que 2017 ha estado marcado por la crisis institucional catalana, por lo que es posible que la incertidumbre asociada a esta situación acabe afectando, cuando menos, a uno de sus componentes, la demanda interna, y a consecuencia de ello pueda afectar al ritmo de crecimiento de nuestra economía y por ende a la estabilidad financiera del país.
Por otro lado, uno de los factores que ha influido positivamente en el crecimiento ha sido el entorno laboral, especialmente en cuanto a la creación de empleo que está evolucionando favorablemente (ha crecido en 521.700 personas en los últimos 12 meses hasta el tercer trimestre de 2017), con una tasa de desempleo que se sitúa en el 16,4% a septiembre de 2017, lo que contrasta positivamente con el 26,9% de marzo de 2013 (momento más crítico desde el estallido de la crisis.
Este favorable escenario está permitiendo reforzar la confianza de los consumidores, trasladándose al crecimiento de la demanda nacional, en un contexto de políticas monetarias expansivas y condiciones financieras favorables.
La inflación se ha mantenido estable durante 2017, dentro de la senda esperada, registrándose en el mes de octubre de 2017 una tasa del +1,6%, respecto a los últimos 12 meses. Los datos de IPC negativos que aparecieron en algunos meses del año anterior se están corrigiendo durante este año.
Contribuyen especialmente en el actual IPC, los alimentos sin elaborar, los productos energéticos y el carburante y otros combustibles. El objetivo que se persigue sobre este indicador en nuestra economía y en la zona euro es alcanzar el +2%.
En el plano monetario el BCE ha continuado aplicando una política expansiva con el objetivo de estimular las economías de la eurozona a través del crédito. A consecuencia de esta política, el Euribor, índice más representativo de las hipotecas variables, encadena 21 meses consecutivos anclado en valores negativos, con una tasa del –0,19% en noviembre de 2017.
A tenor de la evolución de la inflación y de la economía de la eurozona es posible que esta situación revierta en los próximos meses. De hecho, el BCE ya ha comenzado la retirada gradual de parte de los estímulos del programa expansión cuantitativa (QE, en sus siglas en inglés) aunque mantiene de momento los tipos de intervención bancaria.
Análisis del mercado hipotecario
El mercado hipotecario, en cuanto a su volumen, sigue caracterizándose por un nivel de nuevas inversiones crediticias que no llegan a compensar la caída natural de la cartera viva (amortizaciones y cancelaciones), dando lugar a una evolución negativa de los saldos vivos, si bien de menor intensidad en los ultimes trimestres registrados.
Respecto a los tipos de interés, se mantiene el entorno de tipos bajos de los últimos años, que, si bien incentiva el crédito y la inversión de hogares y empresas, sin embargo, esos tipos limitan la rentabilidad de las entidades financieras por esta vía.
El saldo vivo del crédito con garantía inmobiliaria destinado a adquisición de vivienda, que asciende a 501.769 millones de euros a septiembre de 2017, refleja una caída interanual en términos
relativos de -2,8% (-4,9% y -2,9% en septiembre 2015 y 2016, respectivamente). España atraviesa un proceso de desapalancamiento desde el año 2009, que se manifiesta en mayor o menor grado, en todos los segmentos del sector privado residente.
El número acumulado de hipotecas totales de los últimos 12 meses hasta octubre creció un 9,5% comparado con el acumulado de 2016, siendo más significativo su crecimiento respecto al importe, que pasó según datos del INE, de 52.614 millones a 60.035 millones de euros acumulados hasta la fecha, en línea con el incremento de precios que han experimentado los inmuebles en determinadas zonas geográficas de nuestra economía.
En cuanto al crédito destinado a la adquisición de vivienda, el acumulado también registra variaciones anuales positivas, tanto en el número de unidades (311.049, variación +13,2%) como en el importe (35.939 millones, variación +19,7%). Para poder compensar la nueva producción con la caída vegetativa del saldo vivo necesitaríamos mantener este mismo incremento, +19,7% durante 2 años adicionales. Visto desde el enfoque a un solo año, la producción a cierre de ejercicio tendría que alcanzar los 50.253 millones de euros (incremento de 39,8% respecto los 12 últimos meses).